dolor de oidos en ninos

Dolor de oído en niños, más que una simple molestia

Durante la infancia es común sentir alguna clase de dolor en los oídos y siempre es importante estar atentos a sus causas y manifestaciones.

 

El dolor de oído es una molestia episódica o constante en alguna de las partes de este órgano. Puede producirse por motivos tan diversos como una infección, la obstrucción del conducto auditivo o la irradiación del dolor desde un órgano cercano. En la mayoría de los casos cursa sin complicaciones y la molestia desaparece después de unos días. Sin embargo, es importante estar atentos a ciertos síntomas que pueden indicar cuadros más delicados que requieren de tratamiento específico.

 

¿Qué es el dolor de oído?

El oído es el órgano que posibilita la audición y está compuesto de tres partes principales: el oído externo, el medio y el interno, las cuales actúan conjuntamente para transformar las ondas sonoras en estímulos “audibles” y para generar señales neurológicas que tienen que ver con el equilibrio.

El dolor de oído es habitualmente el síntoma de alguna afección o enfermedad y no una enfermedad en sí misma.

 

¿Cuáles son sus causas?

El dolor de oído puede tener diversos orígenes. En los niños la mayoría de las veces se genera por infecciones que afectan alguna de las partes del oído, aunque también es frecuente que el dolor sea síntoma de otro padecimiento, como afecciones de las muelas, encías, garganta o ganglios, parótidas u otras patologías.

En el caso del oído externo el dolor es provocado por la inflamación del conducto auditivo externo (por ejemplo, por otitis externa), la obstrucción por cerumen o lesiones en el conducto provocadas por algún trauma (como un hisopo) o la presencia de un cuerpo extraño. Con respecto al oído medio, el dolor puede ser causado por la inflamación del tímpano, otitis infecciosa, mastoiditis, disfunción de la trompa de Eustaquio y por ciertos traumas como los acústicos o los cambios de presión.

 

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas varían de acuerdo con la edad. En lactantes, el dolor puede manifestarse como irritabilidad y llanto, además de insistentes tocaciones en la zona afectada. En los niños mayores el dolor suele expresarse explícitamente y los síntomas abarcan la percepción de ruido intermitente (pitido) y la sensación de oídos tapados, entre otras molestias. En caso de infección, puede existir secreción de líquido amarillento o café desde el interior del oído.

En los casos más delicados puede presentarse fiebre, aumento del tamaño del oído con cambios de coloración en la piel (inflamación), secreción de fluidos claros e inclusive sangre, acompañada de decaimiento importante o llanto incontrolable. Ante estos síntomas es de suma importancia consultar con un especialista en el servicio de urgencia más cercano.

 

¿Cuándo consultar con un especialista?

Es importante acudir al pediatra cuando:

  • El niño presenta fiebre alta, dolor intenso o decaimiento importante.
  • Existen mareos, dolor de cabeza, inflamación alrededor del oído y debilidad en los músculos faciales.
  • El dolor intenso cesa repentinamente. Esto puede ser signo de rompimiento del tímpano.
  • Los síntomas (dolor, fiebre e irritabilidad) empeoran o no mejoran luego de 48 horas del inicio de tratamiento.

 

¿Cuáles son los tratamientos?

El pediatra indicará el mejor tratamiento en base a lo que esté causando el problema. Para aliviar el dolor, los especialistas suelen recomendar el uso de antiinflamatorios y la aplicación de calor suave en la zona.

Cuando el dolor es causado por alguna infección bacteriana del oído externo o medio, los médicos suelen recetar antibióticos en gotas que actúan eliminando el agente que causa el dolor. Estas deben ser empleadas solo bajo prescripción médica dado que si el dolor es causado por la ruptura del tímpano se pueden generar serias complicaciones. En el caso que el origen sea viral, no es necesario el uso de antibióticos y el tratamiento se basa en el alivio sintomático.

Gran parte del dolor de oído en niños es causado por la obstrucción con cerumen de los conductos del oído. En estos casos, es necesario disolver o retirar el tapón con un especialista y evitar completamente el uso de hisopos puesto que estos empujan la cera más al interior, causando más dolor y complicando el cuadro.

 

¿Cómo prevenir el dolor de oído?

Afortunadamente, el dolor de oídos puede prevenirse mediante ciertos cuidados y recomendaciones:

  • Evitar el contacto con el humo de cigarrillo, el cual contribuye a las infecciones de oídos en niños pequeños.
  • No poner objetos cerca o dentro de los oídos del niño.
  • Secar bien las orejas (por fuera) después de bañarse o de nadar.
  • Controlar las alergias.
  • Esquema de vacunación al día

 

En síntesis, el dolor de oído es una molestia que afecta tanto al oído externo como al oído medio, causada por infecciones y/o traumas, y que también puede ser reflejo de otro padecimiento. Si bien la mayoría de las veces suele desaparecer espontáneamente después de un par de días, pueden existir complicaciones cuando se acompaña de fiebre alta, secreciones o dolor intenso. Es importante consultar a un pediatra si se sospecha u observa alguno de los síntomas anteriormente descritos.

 

*El contenido de este artículo sólo cumple la función de informar, no sustituye ni reemplaza el consejo y/o las órdenes del médico tratante relacionadas con su salud, tratamiento o medicamentos que hayan sido recetados.

 

Referencias

MedLine. Dolor de oído. 19 de febrero de 2018. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003046.htm (último acceso: 20 de agosto de 2018).