virus sincicial

¿Cómo proteger a nuestros hijos del VIRUS SINCICIAL?

El virus respiratorio sincicial (VRS) es uno de los visitantes menos deseados del invierno dado que puede generar complicaciones respiratorias a los lactantes y pacientes de riesgo. Entérese aquí sobre cómo evitarlo.

 

El virus respiratorio sincicial (VRS) es la mayor causa de infecciones respiratorias en niños y lactantes de nuestro país. Durante el invierno, este virus afecta las vías respiratorias y sin un tratamiento adecuado puede generar bronquiolitis, una enfermedad delicada para los recién nacidos y niños menores de 1 año. Si bien, no existe vacuna ni antivirales para combatirlo, se puede ayudar a prevenir la infección a través de cuidados relacionados con la higiene, ventilación y reducción de la exposición de los niños a situaciones que representen un riesgo de contagio.

 

¿Qué es el virus sincicial?

El virus respiratorio sincicial (VRS) es el virus causante de la mayor parte de las infecciones respiratorias en nuestro país, registrándose más de 37.000 casos entre los años 2012 y 2016 según el Subdepartamento de Enfermedades Virales del Instituto de Salud Pública. Al igual que otros virus respiratorios, el VRS es más frecuente en las estaciones frías, alcanzando su mayor peak entre junio y julio.

 

Si bien puede afectar a cualquier persona, suele ser especialmente frecuente en bebés y recién nacidos y puede provocar complicaciones en niños prematuros, portadores de enfermedades cardiacas congénitas o enfermedades respiratorias crónicas, o en aquellos con un sistema inmune debilitado.

 

El VRS es altamente contagioso y se propaga fácilmente a través de la saliva y mucosidades liberadas al estornudar o toser, pudiendo quedar el virus en ciertas superficies como juguetes, muebles, manillas de puertas u otros objetos. El asistir a jardines infantiles, estar expuesto al humo de cigarro o tener hermanos en edad escolar son también factores asociados a una mayor probabilidad de ser afectado por el virus.

 

¿Cuáles son sus síntomas?

Es fácil confundir esta infección con un resfrío común dado que presentan síntomas similares. Durante los primeros cuatro a seis días después de la exposición al virus, los niños mayores y adultos pueden presentar:

 

  • Tos seca,
  • Congestión nasal
  • Fiebre leve
  • Dolor de garganta y cabeza.

 

En casos más delicados la infección puede propagarse y causar bronquiolitis o neumonía, inflamando las vías respiratorias y provocando fiebre alta, tos intensa, silbidos en el pecho y dificultad para respirar.

 

Los lactantes son los más susceptibles al virus sincicial, pudiendo presentar síntomas de mayor gravedad como:

  • Tos muy intensa
  • Apneas (cese de la respiración), más frecuente en menores de 3 meses
  • Dificultad al respirar, respiración rápida
  • Hundimientos de las costillas al respirar
  • Dilatación de las fosas nasales al respirar (aleteo nasal)
  • Coloración azulosa o pálida de la piel

También es común que los lactantes pierdan el apetito, estén irritables y más cansados de lo usual.

 

¿Cuándo acudir al pediatra?

Las enfermedades respiratorias causadas por el virus sincicial requieren del diagnóstico de un médico, por lo que asistir a un centro de salud cuando los niños presenten dificultades al respirar o algún otro síntoma ya mencionado es vital para la detección precoz. Particularmente, si los signos se presentan en bebés o recién nacidos se debe acudir al servicio de urgencia más cercano dada la alta probabilidad de desarrollar bronquiolitis.

 

La bronquiolitis es una de las complicaciones más frecuentes del virus sincicial y ocurre cuando este se propaga a los pulmones causando la inflamación y congestión de las vías respiratorias más pequeñas del pulmón, denominadas bronquiolos. En los bebés y recién nacidos estas vías suelen ser más pequeñas y se obstruyen con mayor facilidad, pudiendo generar un cuadro de dificultad respiratoria progresivo.

 

¿Qué tratamientos existen?

Al tratarse de un virus no existen antibióticos que puedan combatir la enfermedad por lo que el tratamiento suele enfocarse en el alivio de los síntomas y el cuidado de las vías respiratorias. Frente a los casos más leves los especialistas suelen indicar medicamentos para bajar la fiebre, aseo nasal y abundante ingesta de líquidos.

 

En algunos casos en que la infección sea más grave puede ser necesaria la hospitalización del niño/a, en la cual se le puede administrar oxígeno o aire humidificado y líquidos intravenosos. En los casos más severos, puede ser necesario el ingreso a unidad de cuidados intensivos, con uso de ventilación mecánica.

 

¿Cómo proteger a mi hijo/a del virus sincicial?

Dado que no existen vacunas contra el virus sincicial, la principal recomendación de los especialistas es la prevención del contagio en niños/as y bebés. Algunas de estas medidas que pueden tomarse fácilmente en casa incluyen:

  • Lavarse las manos con agua y jabón antes de entrar en contacto con el niño/a. En el caso de niños/as mayores es importante inculcarles el lavarse las manos frecuentemente.
  • Taparse la boca con el antebrazo al momento de toser. Evitar toser cerca del bebé o niño/a.
  • Evitar la exposición y contacto del niño/a o bebé con personas resfriadas o con gripe.
  • Evitar los espacios con muchas personas, dado que aumenta la probabilidad de contagio (mall, supermercado, etc).
  • Evitar el humo / olor del cigarro y la calefacción a parafina o leña dado que aumentan la probabilidad de contraer la infección y complicaciones.
  • Ventilar diariamente la casa y evitar espacios cerrados.
  • Mantener el aseo de la casa y los juguetes limpios para evitar el contagio.

 

El virus respiratorio sincicial (VRS) es la mayor causa de enfermedades respiratorias en niños y lactantes en nuestro país. Este virus adquiere especial protagonismo durante las estaciones frías, en donde muchos menores se pueden contagiar fácilmente a través del contacto con otros niños/as enfermos. Si bien en adultos y niños grandes no suele generar grandes problemas, en lactantes y recién nacidos pueden provocar serias complicaciones como la bronquiolitis. La mejor herramienta para controlar el contagio es la prevención a través de simples medidas como el lavado de manos, evitar la exposición del niño a situaciones de riesgo y mantener una buena higiene y ventilación del hogar.

 

*El contenido de este artículo sólo cumple la función de informar, no sustituye ni reemplaza el consejo y/o las órdenes del médico tratante relacionadas con su salud, tratamiento o medicamentos que hayan sido recetados.

Referencias

Díaz, Patricia, y Luis Avendaño. «El virus respiratorio sincicial: patógeno de niños... y de grandes.» Revista chilena de enfermedades respiratorias 33, nº 4 (2017): 293-302.

Hospital Sótero del Río. ¿Qué es el Virus Respiratorio Sincicial? 4 de julio de 2018. https://www.hospitalsoterodelrio.cl/web/que-es-el-virus-respiratorio-sincicial/ (último acceso: 20 de febrero de 2019).

Instituto de Salud Pública de Chile. «Vigilancia de laboratorio de Virus Respiratorio Sincicial. Chile, 2012 - 2016.» Boletínde Vigilancia de Laboratorio 7, nº 9 (2017): 1-11.

Mayo Clinic. Virus respiratorio sincicial (VSR). 22 de julio de 2017. https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/respiratory-syncytial-virus/symptoms-causes/syc-20353098 (último acceso: 20 de febrero de 2019).

Medline. Virus sincicial respiratorio (VSR). 19 de febrero de 2018. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001564.htm (último acceso: 2019 de febrero de 20).

Ministerio de Salud. Informe de Evaluación Científica Basada en la Evidencia Disponible. Virus Respiratorio Sincicial. Santiago: MINSAL, 2017.