colico del lactante

La importancia de reconocer un cólico en el lactante



Pocas situaciones generan tanta preocupación como un bebé que llora sin parar. Es de noche, ya comió, tiene el pañal limpio, lo has tomado en brazos, lo has mecido... y aun así sigue llorando desconsoladamente.

Si has vivido esa escena, no significa que estés haciendo algo mal. Durante los primeros meses de vida, muchos bebés presentan cólico del lactante, un cuadro muy frecuente que puede ser muy agotador para toda la familia, pero que en la mayoría de los casos es benigno y desaparece por sí solo.

¿Qué es el cólico del lactante?

El cólico del lactante es un trastorno funcional, es decir, no es una enfermedad ni un problema estructural del aparato digestivo.

Se caracteriza por episodios de llanto intenso, prolongado y difícil de consolar en un bebé sano, que crece y se alimenta normalmente.

Se estima que afecta aproximadamente a 1 de cada 5 lactantes, especialmente durante los primeros meses de vida.

Aunque durante años se pensó que el origen estaba únicamente en los gases o en problemas digestivos, hoy se sabe que probablemente intervienen distintos factores al mismo tiempo, entre ellos:

  • Inmadurez del sistema nervioso.
  • Desarrollo de la microbiota intestinal.
  • Mayor sensibilidad a los estímulos.
  • Factores propios del desarrollo del bebé.

La buena noticia es que no es culpa de los padres ni de la forma en que cuidan a su hijo.

¿Cómo reconocer un cólico del lactante?

Durante muchos años se utilizó la conocida “regla de los tres”, propuesta por el pediatra Morris Wessel:

  • Llanto durante más de 3 horas al día.
  • Más de 3 días a la semana.
  • Durante al menos 3 semanas.

Es un bebé sano.

Actualmente, además, los especialistas utilizan los criterios de Roma IV, que consideran:

  • Episodios repetidos de llanto intenso, irritabilidad o quejidos.
  • Inicio y término bruscos.
  • No existe una causa evidente como hambre, sueño o un pañal sucio.
  • El bebé crece normalmente.
  • El examen médico no identifica otra enfermedad que explique el llanto.

Muchas veces estos episodios aparecen durante la tarde o al comienzo de la noche, un horario que muchos padres conocen como la “hora bruja”.

También es frecuente observar:

  • Cara enrojecida.
  • Puños apretados.
  • Piernas flexionadas hacia el abdomen.
  • Abdomen tenso.
  • Dificultad para calmar al bebé.

Es importante recordar que estos signos orientan el diagnóstico, pero no lo confirman. Siempre corresponde al pediatra descartar otras causas de llanto persistente.

Persona adulta sosteniendo y observando a un bebé en brazos durante un momento de interacción y cuidado.

¿Cuándo consultar al pediatra?

Aunque el cólico suele ser benigno, existen síntomas que requieren una evaluación médica.

Consulta lo antes posible si el bebé presenta:

  • Fiebre.
  • Vómitos persistentes o en proyectil.
  • Sangre en las deposiciones.
  • Diarrea importante.
  • Rechazo persistente del alimento.
  • Escaso aumento de peso.
  • Mucha somnolencia o dificultad para despertarlo.
  • Llanto que comienza después de los 4 o 5 meses de vida.
  • O simplemente si sientes que “algo no está bien”.

El cólico es un diagnóstico de exclusión. Antes de confirmarlo es necesario descartar otras enfermedades que también pueden provocar llanto intenso.

Madre sosteniendo la mano de su bebé mientras ambos descansan en un momento de contacto y tranquilidad.

¿Cómo aliviar el cólico del bebé?

No existe un tratamiento único que funcione para todos los bebés, pero sí hay estrategias que pueden ayudar.

Medidas que cuentan con mejor respaldo científico

  1. Contención y movimiento. Muchos bebés se tranquilizan al ser cargados, mecidos o porteados. El contacto físico entrega seguridad y ayuda a disminuir la sobreestimulación.
  2. Disminuir los estímulos. En algunos lactantes puede ser útil bajar la intensidad de las luces, disminuir el ruido ambiental y crear un entorno más tranquilo durante las horas en que suele aparecer el llanto.
  3. Ruido blanco. El ruido blanco puede resultar calmante para algunos bebés, aunque su efecto no es igual en todos los casos.
  4. Contacto piel con piel. Además de favorecer el vínculo afectivo, puede ayudar a tranquilizar al lactante durante los episodios de irritabilidad.

¿Sirven los probióticos?

Es uno de los temas que más ha cambiado en los últimos años.

La evidencia más reciente muestra que algunos probióticos, especialmente Lactobacillus reuteri, podrían disminuir el tiempo de llanto diario en algunos lactantes.

Los estudios sugieren que este beneficio se observa principalmente en bebés con lactancia materna exclusiva, mientras que en quienes reciben fórmula la evidencia todavía no es concluyente.

Por eso, los probióticos no deben indicarse de forma rutinaria, sino que su uso debe evaluarse junto al pediatra.

¿Qué tratamientos no han demostrado ser efectivos?

Hasta ahora, la evidencia científica no respalda de manera consistente el uso rutinario de:

  • Simeticona (“gotitas para los gases”).
  • Medicamentos para el reflujo cuando este no ha sido diagnosticado.
  • Infusiones o aguas de hierbas, ya que además pueden no ser seguras para los lactantes.

Antes de administrar cualquier producto, siempre es recomendable consultar con un profesional de salud.

¿Y los padres? También necesitan apoyo

El cólico del lactante no solo afecta al bebé. También puede generar agotamiento, ansiedad y frustración en quienes lo cuidan.

Si el llanto se prolonga:

  • Turnarse con otro adulto puede ayudar a disminuir el estrés.
  • Si sientes que estás perdiendo la calma, deja al bebé en un lugar seguro, como su cuna, durante unos minutos mientras recuperas la tranquilidad.
  • Busca apoyo en familiares, amigos o en el equipo de salud.

Pedir ayuda también forma parte del cuidado de tu hijo. Si además notas que estas noches difíciles empiezan a afectar las rutinas de descanso de toda la casa, puede ser útil revisar nuestra guía sobre la higiene del sueño en niños.

Preguntas frecuentes

1. ¿El cólico significa que mi bebé está enfermo?
No necesariamente. El cólico es un trastorno funcional y, en la mayoría de los casos, los bebés crecen y se desarrollan normalmente.

2. ¿Cuánto dura el cólico del lactante?
Generalmente comienza entre la segunda y sexta semana de vida y desaparece espontáneamente entre los 3 y 4 meses.

3. ¿El cólico es lo mismo que los gases?
No. Aunque algunos bebés con cólico también presentan gases, ambos conceptos no son equivalentes.

4. ¿Debo cambiar la leche o modificar mi alimentación si doy pecho?
No de forma rutinaria. Solo debe hacerse cuando el pediatra sospecha una alergia alimentaria u otra condición específica.

En resumen

El cólico del lactante puede ser una de las etapas más desafiantes de los primeros meses de vida. Aunque el llanto intenso suele generar preocupación, en la mayoría de los casos se trata de un cuadro transitorio y benigno, que desaparece conforme el bebé madura.

Conocer sus características, aprender qué medidas pueden ayudar y reconocer las señales de alarma permite enfrentar esta etapa con mayor tranquilidad y saber cuándo es necesario consultar al pediatra.

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Fuentes

Gupta, R. C. “Colic”. Kids Health from Nemours. Abril, 2016. https://kidshealth.org/en/parents/colic.html?WT.ac=pairedLink (Último acceso: 19 de Julio del 2019).

Ortega Páez, E. y Barroso Espadero, D. “Cólico del lactante”. Revista Pediátrica de Atención Primaria, (22). 2013. http://scielo.isciii.es/pdf/pap/v15s23/sup23_09.pdf (Último acceso: 20 de Julio del 2019).

Strain Henkes, H. “Cólicos en niños y niñas”. Chile Crece Contigo. http://www.crececontigo.gob.cl/columna/colicos-en-ninos-y-ninas/ (Último acceso: 20 de Julio del 2019).   

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Código: A0085 | 29-07-2026